Si existe algo que me fascina de mi profesiòn es la diversidad a la que nos somete cada dia el encuentro con el otro, el dinamismo del ser, el desafìo de una nueva puesta en escena con la ansiedad de lo desconocido , ante lo cual lejos de paralizarnos, debemos dar el salto cualitativo hacia la conveniencia del cliente.
Cuando resolvì especializarme en mediaciòn, no fue porque quisiera dejar de ser abogado de parte, sino porque , de esa diversidad que ofrece esta maravillosa profesiòn cada cual navega por los canales que quiere y la mediciòn es un modo muy diferente de transitarla. Cambia el rol, cambia la intevenciòn y modifica la interpretaciòn del conflicto planteado.
Hace dos años que ejerzo en Provincia de Buenos Aires como mediadora oficial y he observado con gran asombro, la negaciòn y resistencia que oponen muchos colegas a su implememtaciòn. En todo este tiempo y con tantas mediaciones intervenidas, he ido variando en mi modo de vincularme con los letrados que vienen en representaciòn de las partes tratando en cada oportunidad, de acercarme cada vez mas a ellos como intentando penetrar en sus emociones para empatizar lo suficiente y lograr ponerlos frente a su propio espejo y que noten su conducta incongruente.
Voces tales como: "no la necesito a Ud. para negociar " .. "si hubiese habido posibilidades de acuerdo ya lo hubiesemos hecho" .. " gànese sus honorarios trabajando " etc,.. dan cuenta de la ceguera que causa el egocentrismo.
Y no utilizo esta calificaciòn ligeramante. Muchas veces las justificaciones de " no estar de acuerdo con la mediacion" resuenan aniñadas ; Otra tantas, pedantes y en ambos casos, obstaculizan , lo cual nos implica tener que atravezar la muralla que oponen para llegar a la parte privada que es el verdadero protagonista de esta historia.
Y puede haber muchos condimentos de esta declarada resistencia a la aplicaciòn de la ley 13.951, pero hoy me quedo con la idea del EGOCENTRISMO , con la descrpipciòn de Jean Piaget quien afirmó que todos los niños son egocéntricos ya que sus habilidades mentales no les permiten comprender que el resto de las personas pueden tener criterios y creencias diferentes a las propias.
Muchas veces esta conducta irresponsable del colega que llega a la audiencia de mediaciòn con la peor predisposiciòn y decidido a boicotear cualquier intento que el mediador haga de llevar su tarea adelante, surge de no tolerar ser quien "tenga la palabra " porque se encuentra en una mesa de debate donde todos tienen derecho a ser oìdos y lo que es peor , su cliente.
Cierro con palabras de Henri Frédéric Amiel “una manera laboriosa de no ser nada, es serlo todo… de no querer nada, es quererlo todo“; esto resume de forma muy explícita el vacío que acarrea el egocentrismo y la perturbaciòn que generan quienes no se atreven a dar espacio a la palabra ajena ante un observador que SI sabe escuchar y leer mas alla de las suyas...
Por Claudia Retamal Mac Allister

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